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Historia de una auténtica vocación de servicio

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Hrtoghar el dia de su ordenacion fruto de su auténtica vocación de servicio

Soy Pedro Algarín, Evangelizador de Tiempo Completo (ETC) de la sede de Tuxtla Gutiérrez. El 26 de junio de 2018 se ordenó sacerdote mi hijo, Hrtohgar Cynric Algarín Sidaway, su vocación se cultivó durante varios años hasta su culminación en la ordenación, siendo esta una historia de auténtica vocación de servicio.

Hace más de 22 años, al ser asiduo a misa en la Catedral de Tapachula, Hrothgar empezó con la inquietud de ser monaguillo y ayudar al padre en las celebraciones eucarísticas. Le pedimos permiso al Pbro. Ángel Tejada (quién lo revistió el día de su consagración) que lo recibió con gusto. El niño contaba con la edad de 6 años, pero con mucho entusiasmo en hacer las cosas de su “Padre”, como nos lo refirió un día al preguntarle que por qué lo hacía.

Tomando en serio su responsabilidad, llegaba desde temprano a la Catedral para empezar a arreglar todo. Una ocasión al asistir a Misa Episcopal, el padre Ángel me dijo que los seminaristas encargados de acolitar y dar servicio a Mons. Felipe Arizmendi, en ese entonces Obispo de Tapachula, no asistirían, por lo que me solicitó el permiso para que Hrothgar le ayudara, ¡un niño de 6 años en una Misa Episcopal!, yo le contesté que si estaba seguro, adelante. Ahí fue el inició de su acolitado con los obispos en la Diócesis de Tapachula donde se desempeñó con mucha entrega, hasta que Mons. Arizmendi dijo que lo siguiera ayudando a partir de ese momento en adelante. Ya pueden imaginarse lo feliz que estaba Hrothgar al ser ascendido a acólito del Obispo todo gracias a su auténtica vocación de servicio.

En una de las visitas de S.S. Juan Pablo II a la Ciudad de México, mi hijo me pidió que lo llevara a verlo. Sabiendo que era una persona muy importante para él lo llevé y le dije lo que implicaba esa ida a la Ciudad de México. Con gran entusiasmo Hrothgar regresó con muchas ganas de seguir adelante con su responsabilidad en la Iglesia Católica.

Al estar trabajando en el programa de ETC y acompañar a las comunidades rurales y urbanas de la diócesis de Tapachula, mi hijo pudo conocer de cerca el trabajo que realizan los sacerdotes así como la falta de ellos, esta situación le fue “calando” dentro de su ser, hasta definir cuál era su misión de vida,  una persona comprometida con Dios para trabajar con este pueblo que necesita de tantos sacerdotes que lleven la palabra de Dios.

Al estar a mi lado en uno de los momentos críticos de la zona, al ser devastada por un huracán en el año 1998 y ser un contacto con bienhechores, Hrothgar se sorprendió al ver cómo los padres de la Diócesis de Tapachula se preocupaban por sus feligreses, no importando la religión que profesaban sino el simple hecho de socorrerlos y tratarlos dignamente, el estar en momentos críticos, salvaguardar vidas, ver gente con caras de angustia, niños con semblantes tristes donde sus pocas pertenencias se habían ido, eso le fue marcando su temple y definiendo una clara visión de lo que quería ser en un futuro.

Su actividad como acólito en Catedral le fue dando muchos frutos y también responsabilidades. Después de que se fuera a la Diócesis de San Cristobal de las Casas, con Mons. Felipe Arizmendi y a la llegada de Mons. Rogelio Cabrera López, él continuó desempeñando su trabajo con mucho entusiasmo.

Viendo la responsabilidad y compromiso con la Iglesia, el Padre Ángel Tejada le pide a mi hijo que sea instructor de los nuevos monaguillos de Catedral a fin de conformar un grupo mayor de niños y jovencitos comprometidos con el servicio al Altar, el cual acepta con mucho gusto, además de acompañarme a comunidades donde trabajan los Evangelizadores cuando iba a dar cursos a monaguillos. Nuevamente su auténtica vocación de servicio salio a flote.

Más involucrado en sus tareas de acolitado, y con responsabilidades en la pastoral juvenil, va tomando conciencia de lo que quiere llegar a ser un día: una persona consagrada a Dios, ser sacerdote.

Hrothgar entró al seminario en el año 1998 en la Diócesis de Tuxtla Gutiérrez a cursar el año introductorio y ahí se convenció de su vocación hacia el sacerdocio, agradecido con los ETC por su crecimiento espiritual y formativo.

El 26 de junio del 2018 fue consagrado por Mons. Fabio Martinez Castilla y fue enviado a Roma por un periodo de seis años a cursar Filosofía en la Universidad Gregoriana.

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Autor: Gilberto Villareal